Ashwagandha: la planta adaptógena que me ayudó con el estrés
Y no es raro la mayoría de las conversaciones que escuchamos mezclan ambos términos sin distinguirlos. Tu madre te habla de "la menopausia" cuando describe lo que a ti te está pasando ahora mismo. Tu ginecóloga usa "perimenopausia" y tú asientes aunque no estés del todo segura de qué significa. En internet encuentras artículos que a veces las separan y a veces no.
A mí me costó entenderlo. Y cuando lo entendí, muchas cosas encajaron.
Voy a explicarlo como me hubiera gustado que me lo explicaran a mí: sin manual médico, sin gráficas de hormonas, con palabras de verdad.
Imagina que la menopausia no es un momento sino un trayecto. Un camino que atraviesas durante años, no un interruptor que alguien apaga de golpe.
Ese camino tiene tres partes:
1. La perimenopausia el inicio del camino. Tu cuerpo empieza a producir menos estrógeno, pero de manera irregular, a trompicones. Los ovarios no "se apagan" de repente, sino que van reduciendo su actividad poco a poco, con altibajos. Esto puede durar entre dos y diez años. Sí, hasta diez. Y puede empezar a los cuarenta, o incluso antes.
2. La menopausia el punto de llegada. Técnicamente, la menopausia es un solo día: el día en que se cumplen doce meses seguidos sin menstruación. Solo ese día. Todo lo anterior es perimenopausia, y todo lo posterior es posmenopausia.
3. La posmenopausia el resto del camino. Los años que vienen después de ese punto. Muchos síntomas se estabilizan, aunque algunos pueden continuar.
Cuando yo empecé a tener síntomas el insomnio, la irritabilidad, la niebla mental, los cambios de humor seguía teniendo la regla. Irregular, diferente a como siempre había sido, pero todavía ahí.
Y eso me confundía. Pensaba: "si aún tengo la menstruación, no puede ser la menopausia."
Tenía razón en una cosa: no era la menopausia. Pero sí era la perimenopausia, y eso es exactamente lo que provoca todos esos síntomas que yo estaba viviendo. La fluctuación del estrógeno, esa montaña rusa hormonal de los años previos, es muchas veces más intensa y difícil que la posmenopausia en sí.
Nadie me había dicho eso. Nadie me había dicho que los años antes de que se corte la regla pueden ser los más revueltos de todos.
No hablo de síntomas de manual. Hablo de lo que yo noté, en mi cuerpo, en mi día a día:
Si te reconoces en alguno de estos puntos y tienes entre 38 y 52 años, es muy posible que estés en perimenopausia. Hablar con tu ginecóloga o médica de cabecera es siempre el primer paso y ahora ya sabes qué palabras usar.
Hay algo muy poderoso en entender lo que te pasa.
No porque cambie los síntomas de golpe. Sino porque deja de ser algo oscuro y sin explicación para convertirse en algo concreto, con nombre, con información disponible, con otras mujeres que lo han vivido.
Cuando supe que estaba en perimenopausia, dejé de buscar qué enfermedad tenía. Dejé de pensar que me estaba volviendo loca. Empecé a buscar cómo acompañarme mejor en este proceso y eso lo cambió todo.
No es fácil. Sigue sin serlo. Pero se lleva de otra manera cuando sabes dónde estás.
Y lo más importante: que todavía tengas la regla no significa que no estés en perimenopausia. Si algo de lo que lees aquí resuena contigo, vale la pena investigar y consultarlo.
¿Cuánto tiempo tardaste tú en entender dónde estabas? Me encantaría leer tu experiencia en los comentarios. 💛
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