Ashwagandha: la planta adaptógena que me ayudó con el estrés

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  Había días en los que me levantaba ya agotada. No físicamente. Mentalmente. Esa sensación de estar en alerta constante. De que cualquier cosa podía desbordarte. De no poder parar la cabeza ni un segundo. No era ansiedad en el sentido clínico. Era… estrés de fondo. Todo el tiempo. Como un zumbido que no se apagaba. Intenté meditación. Intenté respirar profundo. Intenté "relajarme". Pero no funcionaba. Mi cuerpo estaba en modo alarma permanente. Hasta que una amiga me habló de la ashwagandha. "Es una planta adaptógena", me dijo. "Ayuda al cuerpo a gestionar el estrés". Yo no sabía ni qué era un adaptógeno. Pero estaba dispuesta a probar cualquier cosa. Qué es la ashwagandha La ashwagandha (Withania somnifera) es una planta usada desde hace miles de años en la medicina ayurvédica (India). Se la llama "adaptógeno" porque ayuda al cuerpo a adaptarse al estrés . No es un sedante. No te duerme. Lo que hace es regular tu respuesta al estrés. ...

Niebla mental: el día que olvidé lo que iba a decir a mitad de frase




Estaba hablando con una compañera de trabajo. A mitad de la frase, me quedé en blanco. Totalmente en blanco. No sabía qué estaba diciendo, ni adónde quería llegar, ni siquiera de qué estábamos hablando.

Me quedé ahí, parada, con la boca abierta, intentando recuperar el hilo. No pude. Tuve que reírme y decir "perdona, se me ha ido completamente". Ella sonrió, pero yo me quedé preocupada.

¿Qué me estaba pasando? Yo siempre había tenido buena memoria. Era de las que recordaba detalles, nombres, conversaciones. Y de repente, mi cerebro parecía una pantalla en blanco.

Eso fue mi introducción a la niebla mental. Y no fue la última vez.

Qué es la niebla mental (de verdad)

No es que te estés volviendo tonta. No es que pierdas la cabeza. No es Alzheimer ni nada parecido.

Es un síntoma cognitivo de la perimenopausia y la menopausia provocado por los cambios hormonales. El estrógeno afecta a funciones cerebrales como la memoria, la concentración, la claridad mental.

Cuando los niveles de estrógeno bajan o fluctúan, el cerebro se resiente. Y aparecen cosas como:

  • Olvidar palabras comunes a mitad de una frase
  • Entrar en una habitación y no recordar a qué ibas
  • Perder el hilo de una conversación
  • No poder concentrarte en nada durante mucho tiempo
  • Sentir la mente espesa, lenta, confusa
  • Olvidar nombres de personas conocidas
  • No recordar dónde dejaste las llaves, el móvil, las gafas

A mí me pasaba todo esto. Y me frustraba muchísimo.

Los momentos más difíciles

En el trabajo

Estaba en reuniones y de repente me costaba seguir el hilo. Alguien hablaba y yo asentía, pero por dentro estaba en blanco. Tenía que releer correos varias veces para entenderlos. Tardaba más en hacer cosas que antes hacía rápido.

Y lo peor: tenía miedo de que pensaran que no estaba capacitada, que había perdido facultades. Ese miedo me generaba más ansiedad, y la ansiedad empeoraba la niebla mental. Un círculo vicioso.

En conversaciones

Buscaba una palabra y no me salía. "Ese… ese… coso… ya sabes… el que sirve para…" y señalaba con las manos esperando que alguien adivinara. A veces salía la palabra cinco minutos después, cuando ya no la necesitaba.

O peor: olvidaba el nombre de alguien que conocía perfectamente. Gente con la que había hablado mil veces. Me quedaba ahí, intentando recordar, sintiéndome ridícula.

En casa

Iba a la cocina a por algo. Llegaba. ¿Qué venía a buscar? Ni idea. Volvía al salón. Me acordaba. Volvía a la cocina. Y a veces se me olvidaba otra vez de camino.

Dejaba las cosas en sitios absurdos. Las llaves en la nevera. El móvil en el baño. Las gafas en el cajón de la ropa. Y luego las buscaba como loca sin encontrarlas.

Lo que me asustaba de verdad

No eran los olvidos puntuales. Era la sensación constante de tener la mente espesa. Como si hubiera una niebla literal entre yo y mis pensamientos.

Me costaba más leer. Me distraía a cada rato. Tenía que releer párrafos porque no había procesado lo que acababa de leer.

Me costaba tomar decisiones. Incluso las pequeñas. "¿Qué cenamos hoy?" se convertía en un problema porque mi cerebro no conseguía procesar opciones con claridad.

Y sobre todo, me daba miedo que fuera permanente. Que esto fuera así para siempre.

Qué hice para mejorarla

1. Entender que era hormonal

Esto fue lo más importante. Cuando mi médica me explicó que era un síntoma de la menopausia, no una enfermedad neurológica, me tranquilicé. No me estaba volviendo loca. Era temporal. Mi cerebro estaba adaptándose a los cambios hormonales.

2. Escribirlo todo

Dejé de confiar en mi memoria. Empecé a apuntarlo TODO. Listas, notas en el móvil, recordatorios, agenda. Si era importante, lo escribía. Ya no había vergüenza en ello.

Esto me quitó mucha ansiedad. Porque sabía que aunque se me olvidara, lo tenía apuntado.

3. Dormir mejor

La falta de sueño empeoraba la niebla mental de forma brutal. Los días que dormía mal, mi cerebro estaba completamente apagado.

Empecé a priorizar el sueño. Rutinas, infusiones, todo lo que pudiera para dormir mejor. Y noté diferencia.

4. Moverme más

El ejercicio mejora el flujo sanguíneo al cerebro. Desde que camino regularmente, noto la mente más despejada. No es inmediato, pero sí acumulativo.

5. Reducir el estrés

El estrés empeoraba TODO. Cuando estaba estresada, la niebla mental era peor. Tuve que aprender a parar, a respirar, a no saturarme.

6. Omega-3

Empecé a tomar más alimentos ricos en omega-3: pescado azul, nueces, semillas de lino. También probé un suplemento de omega-3 de buena calidad. Creo que ayudó.

7. Menos multitarea

Antes hacía mil cosas a la vez. Ahora no puedo. Mi cerebro no procesa bien varias cosas simultáneas. Así que aprendí a hacer una cosa cada vez, con atención plena.

Paradójicamente, siendo menos multitarea, soy más eficiente.

8. Aceptar que algunos días son peores que otros

Hay días en los que mi cerebro funciona bien. Y días en los que está espeso y lento. Aprendí a aceptarlo sin luchar contra ello. Los días malos, bajo el ritmo. Los días buenos, aprovecho.

Lo que ayudó (y lo que no)

✅ Lo que SÍ ayudó:

  • Dormir bien
  • Ejercicio regular
  • Escribir todo
  • Reducir el estrés
  • Omega-3
  • Paciencia conmigo misma

❌ Lo que NO ayudó:

  • Forzarme a concentrarme cuando no podía
  • Estresarme por olvidar cosas
  • Compararme con cómo era antes
  • Pretender que no me pasaba nada

Lo que aprendí

La niebla mental es real. No te la estás inventando. No es debilidad mental ni falta de capacidad. Es un síntoma hormonal temporal.

Va a mejorar. Puede que no vuelvas a tener exactamente la misma claridad mental que antes, pero sí mejorará. El cerebro se adapta. Solo necesita tiempo.

Y mientras tanto, puedes hacer cosas para que sea más llevadero. Escribir, descansar, moverte, reducir presión.

Lo más importante: sé amable contigo misma. No te machaques por olvidar cosas. No te compares con tu versión de hace años. Acepta que tu cerebro está pasando por un cambio, igual que el resto de tu cuerpo.

Y que eso no te hace menos válida, menos capaz, ni menos tú.

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