Sexo después de la menopausia: lo que nadie te cuenta
De todos los síntomas que me trajo la menopausia, este fue uno de los que más me costó aceptar. No porque fuera el más molesto físicamente, sino porque me hacía sentir incómoda hasta conmigo misma.
La sequedad vaginal no es solo una molestia durante las relaciones sexuales, aunque eso sea lo primero que pensamos. Es también picor, irritación, incomodidad al caminar, al sentarte, al hacer deporte. Es algo que está ahí todo el día, recordándote que tu cuerpo ha cambiado.
Durante meses intenté ignorarlo. Después probé un montón de productos buscando algo que me funcionara sin recurrir directamente a tratamientos hormonales. Y hoy te cuento qué probé, qué me funcionó y qué no.
1. Aceite de coco
Lo leí en todas partes: "el aceite de coco es un lubricante natural perfecto". Yo lo probé. Y no.
Sí, lubrica. Pero para mí era demasiado espeso, dejaba una sensación grasienta que no me gustaba, y además mancha la ropa. Si usas preservativos, olvídate, porque el aceite de coco los degrada.
Puede que a algunas mujeres les funcione, pero a mí no me convenció.
2. Aloe vera puro (gel de la planta)
Había leído que era hidratante y calmante. Y sí, es cierto que calma, pero el efecto me duraba muy poco. Se absorbía rápido y volvía la sequedad.
Lo usé más para aliviar el picor puntual que como solución de fondo.
3. Lubricantes comerciales "sin químicos"
Probé varios de farmacia que se anunciaban como naturales. Algunos estaban bien, pero otros me irritaban más de lo que me ayudaban. Creo que mi piel se volvió más sensible y reaccionaba a ingredientes que antes no me molestaban.
1. Aceite de vitamina E
Este fue de los primeros que probé y me sorprendió. No es un lubricante para usar durante las relaciones, sino algo que aplico de forma regular, como una hidratación diaria.
Lo uso por las noches, un par de veces por semana. Ayuda a mantener la zona más elástica y menos seca. Y noté mejoría en pocas semanas.
Ojo: si usas preservativos, no lo uses como lubricante en el momento, porque también puede dañarlos.
2. Gel de ácido hialurónico específico para zona íntima
Encontré uno en la farmacia que es solo ácido hialurónico y agua. Sin perfumes, sin parabenos, sin nada raro.
El ácido hialurónico retiene la hidratación. Lo uso varias veces por semana, no solo cuando tengo relaciones. Y esto sí que me cambió el día a día. Menos picor, menos incomodidad, más confort general.
3. Óvulos de ácido hialurónico
Mi ginecóloga me los recomendó. Son óvulos vaginales que se ponen por la noche, una o dos veces por semana. Liberan ácido hialurónico de forma gradual y rehidratan toda la mucosa.
Al principio me daba un poco de cosa usarlos, pero funcionan de verdad. Noté mejoría en la primera semana.
4. Aceite de rosa mosqueta (uso externo)
Para la zona externa, me va bien el aceite de rosa mosqueta. Es degenerante, suave, no me irrita. Lo uso cuando siento la piel tirante o irritada.
No lo uso internamente, solo en la parte externa de la vulva.
5. Lubricantes a base de agua (para las relaciones)
Para el momento de las relaciones sexuales, los lubricantes a base de agua son los que mejor me funcionan. Son compatibles con preservativos, no dejan residuos pegajosos, se limpian fácil.
Busqué los que tienen menos ingredientes posibles, sin perfumes ni sabores. Cuanto más simple, mejor.
6. Probióticos vaginales
Esto me lo recomendó también mi ginecóloga. Son óvulos con lactobacilos que ayudan a mantener el pH vaginal equilibrado.
No hidratan directamente, pero mantener la flora vaginal sana ayuda a que todo funcione mejor. Los uso en tandas, cada cierto tiempo.
1. La constancia importa más que el producto
No basta con usar algo una vez y esperar que se arregle todo. La hidratación vaginal, como la de la piel de la cara, necesita ser regular. Varias veces por semana, de forma constante.
2. No todo lo natural es suave
Algunos productos naturales me irritaban más que los comerciales. Aprendí a escuchar a mi cuerpo y a no insistir con algo solo porque "es natural".
3. Hay que separar el mantenimiento del momento
Una cosa es mantener la zona hidratada día a día (vitamina E, ácido hialurónico, óvulos). Otra cosa es el lubricante para el momento de las relaciones. Son productos diferentes con funciones diferentes.
4. Consultar con la ginecóloga no está de más
Yo intenté arreglarlo sola durante meses. Cuando finalmente hablé con mi ginecóloga, me dio opciones que yo no conocía y que me funcionaron mejor que todo lo que había probado por mi cuenta.
5. No es solo cosa de la menopausia
La sequedad vaginal puede empezar en la perimenopausia, mucho antes de que se retire la regla. Yo tardé en relacionarlo porque todavía tenía menstruaciones regulares.
La sequedad vaginal no es algo que tengas que aguantar en silencio. No es "normal de la edad y ya". Hay soluciones, hay productos, hay opciones.
Yo probé varias cosas hasta encontrar lo que me funcionaba. Y lo que me funciona a mí puede que a ti no, o al revés. Pero lo importante es saber que no estás sola, que esto le pasa a la mayoría de las mujeres en esta etapa, y que se puede mejorar.
Habla con tu ginecóloga. Prueba diferentes opciones. Date tiempo. Y sobre todo, no te resignes a vivir incómoda.
Tu bienestar íntimo importa.
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