Sexo después de la menopausia: lo que nadie te cuenta

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Nadie me habló de esto. Ni mi médica, ni mis amigas, ni ningún libro de los que leí sobre menopausia. O si lo mencionaban, era de pasada, como si fuera algo menor. Como si la sexualidad después de la menopausia no importara demasiado. Pero sí importa. Mucho. Porque el sexo cambia en la menopausia. Cambia de verdad. Y si no lo sabes, no entiendes qué está pasando. Y si no lo entiendes, puedes sentirte muy sola. Hoy te cuento lo que nadie me contó. Con honestidad. Sin rodeos. Porque creo que lo necesitas escuchar. Cómo cambió para mí No fue un cambio de un día para otro. Fue gradual. Acumulativo. Primero fue la libido, que se apagó casi sin avisar (ya te conté eso en otro artículo). Luego la sequedad vaginal, que hizo que las relaciones fueran incómodas. A veces dolorosas. Luego el cuerpo, que ya no respondía igual. Menos sensibilidad. Más tiempo para excitarme. Diferente. Y luego, los miedos. Que si ya no me van a apetecer las relaciones nunca más. Que si mi pareja se va a can...

Pilates suave: lo que cambió en mi cuerpo a los 3 meses





Nunca fui de gimnasio. Siempre me pareció aburrido, agobiante, demasiado intenso para mí.

Probé correr. Me lesioné. Probé clases de aerobic. Salía agotada y sin ganas de volver. Probé el gimnasio "de pesas". Me aburría como una ostra.

Hasta que una amiga me dijo: "¿Por qué no pruebas pilates?".

Mi primera reacción fue: "Eso es muy suave, ¿no? Como estiramientos...".

Ella se rió: "Prueba una clase y luego hablamos".

Y tenía razón. Pilates no es "solo estiramientos". Es un trabajo profundo, controlado, que fortalece todo el cuerpo sin machacarlo.

Y después de 3 meses haciendo pilates dos veces por semana, mi cuerpo cambió de una forma que no esperaba.

Por qué pilates funciona bien en la menopausia

El pilates trabaja:

  • Fuerza (pero sin impacto, sin lesiones)
  • Flexibilidad (que perdemos con la edad)
  • Postura (adiós al dolor de espalda)
  • Core (abdomen y suelo pélvico)
  • Equilibrio (fundamental para prevenir caídas)
  • Conexión mente-cuerpo (consciencia corporal)

Es perfecto para la menopausia porque:

  • No es agresivo con las articulaciones (nada de saltos ni impactos)
  • Fortalece sin generar estrés en el cuerpo
  • Ayuda con los dolores (especialmente de espalda)
  • Mejora la postura (que suele empeorar con la edad)
  • Trabaja el suelo pélvico (clave en la menopausia)

Cómo empecé

Busqué clases de pilates suave cerca de casa. Encontré un estudio pequeño con clases en grupos reducidos.

Empecé yendo 2 veces por semana, 1 hora cada sesión.

Al principio pensé que sería fácil. Movimientos lentos, controlados... ¿cuánto puede costar?

La primera clase me sorprendió. No era fácil. Era intenso. Pero de otra forma. No salías agotada como con el cardio. Salías... trabajada. Con los músculos activados. Con la sensación de haber hecho algo real.

Lo que cambió en mi cuerpo (mes a mes)

PRIMER MES: Consciencia corporal

Las primeras semanas fueron de aprendizaje. Aprender a respirar correctamente, a activar el core, a hacer los movimientos de forma controlada.

Me di cuenta de que no tenía ni idea de cómo usar mi cuerpo. No sabía activar ciertos músculos. No sabía sostener posturas. Hacía todo con tensión en lugares equivocados (cuello, hombros).

Pilates me enseñó a moverme con consciencia. A activar lo que tenía que activar. A relajar lo que no.

Lo que noté:

  • Más consciencia de mi postura en el día a día
  • Empecé a darme cuenta de cuándo estaba encorvada o tensa

SEGUNDO MES: Fuerza sin darme cuenta

A partir de la cuarta-quinta semana empecé a notar que los ejercicios que antes me costaban muchísimo, ahora los hacía mejor.

El plank (plancha), que al principio aguantaba 10 segundos temblando, ahora lo mantenía 30 segundos.

Los ejercicios de abdomen, que me mataban, ahora los hacía con más control.

Y no era que me estuviera machacando. Era que mi cuerpo se estaba fortaleciendo de forma progresiva, sin darse cuenta.

Lo que noté:

  • Más fuerza en el core (abdomen, lumbares)
  • Más estabilidad al hacer cualquier movimiento
  • Las tareas del día a día (agacharme, cargar bolsas) eran más fáciles

TERCER MES: Cambios visibles y funcionales

A los 3 meses, los cambios eran evidentes.

En el cuerpo:

  • El abdomen más tonificado (no marcado, pero más firme)
  • Los brazos más definidos
  • Las piernas más fuertes
  • La espalda más recta (mejor postura)

En cómo me movía:

  • Más flexibilidad (me agachaba sin esfuerzo, alcanzaba cosas altas sin tensión)
  • Mejor equilibrio (subir escaleras, caminar por terreno irregular)
  • Sin dolor de espalda (que antes tenía constantemente)

En cómo me sentía:

  • Más fuerte
  • Más ágil
  • Más conectada con mi cuerpo
  • Más confianza en mi capacidad física

Los ejercicios que más me ayudaron

1. El puente (glúteos y lumbares)

Tumbada boca arriba, rodillas dobladas, levantas las caderas y mantienes.

Fortalece glúteos, lumbares, suelo pélvico. Y ayuda muchísimo con el dolor de espalda baja.

2. La plancha (core completo)

Apoyada en antebrazos y pies, cuerpo en línea recta, aguantar.

Trabaja todo el core: abdomen, lumbares, oblicuos. Es duro, pero funciona.

3. El cien (abdomen y respiración)

Tumbada boca arriba, piernas elevadas, brazos bombeando al ritmo de la respiración.

Uno de los ejercicios clásicos de pilates. Trabaja el abdomen profundo y te enseña a respirar correctamente.

4. El cisne (extensión de espalda)

Tumbada boca abajo, levantas el torso usando la fuerza de la espalda (no de los brazos).

Fortalece la espalda y mejora la postura. Contrarresta todas las horas que pasamos encorvadas.

5. Círculos de pierna (flexibilidad y control)

Tumbada boca arriba, una pierna elevada, hacer círculos controlados.

Trabaja la flexibilidad de cadera, el core (que mantiene la estabilidad), y el control del movimiento.

Lo que aprendí sobre pilates

1. No es "suave" en el sentido de fácil

Pilates suave no significa que no cueste. Significa que no es agresivo, que no hay impacto, que respeta el cuerpo.

Pero cuesta. Trabajas. Sudas. Te cansas.

2. La respiración es clave

En pilates no respiras como quieres. Respiras de forma controlada, coordinada con el movimiento.

Al principio me costaba. Pero cuando lo aprendes, todo fluye mejor.

3. La calidad del movimiento importa más que la cantidad

No se trata de hacer 100 repeticiones. Se trata de hacer 10 bien hechas, con control, activando lo que toca.

4. Necesitas constancia

No vas a ver cambios en dos semanas. Pero si vas 2 veces por semana durante 2-3 meses, los cambios son evidentes.

5. Puedes hacerlo a cualquier edad

Vi mujeres de 60, 70 años en las clases. Y lo hacían. Cada una a su nivel, pero lo hacían.

Pilates se adapta. No tienes que ser joven ni flexible ni fuerte para empezar.

Cómo seguir con pilates en casa

Después de 3 meses en el estudio, empecé a hacer pilates también en casa.

Qué necesitas:

  • Una esterilla
  • Ropa cómoda
  • 30 minutos
  • Videos de YouTube o apps de pilates

Mi rutina en casa (3 veces por semana):

  • 10 minutos de calentamiento (movilidad articular)
  • 20 minutos de ejercicios de pilates (siguiendo un video)
  • 5 minutos de estiramientos

No sustituye las clases con profe (que te corrige y te guía), pero complementa.

Pilates vs otros ejercicios (mi experiencia)

Pilates vs gimnasio:

  • Gimnasio: más fuerza bruta, más impacto, más riesgo de lesión
  • Pilates: fuerza funcional, control, sin lesiones

Pilates vs yoga:

  • Yoga: más meditativo, más espiritual, más flexibilidad
  • Pilates: más fuerza, más core, más funcional

Pilates vs caminar:

  • Caminar: cardio suave, bueno para el ánimo
  • Pilates: fuerza, postura, tonificación

Mi combinación ideal: Pilates 2x semana + caminar 4-5x semana

Para quién funciona pilates

✅ Mujeres en menopausia que quieren tonificar sin machacarse

✅ Personas con dolor de espalda (pilates lo mejora muchísimo)

✅ Personas que quieren mejorar postura y flexibilidad

✅ Personas que no les gusta el gimnasio tradicional

✅ Personas que quieren fortalecer el suelo pélvico

Para quién puede NO funcionar

❌ Si buscas cardio intenso (pilates no es para eso)

❌ Si buscas resultados en 2 semanas (pilates necesita constancia)

❌ Si no te gusta el trabajo lento y controlado

Lo que aprendí

Pilates fue el ejercicio que mejor me funcionó en la menopausia.

No me machacó. No me lesionó. No me agotó.

Me fortaleció. Me tonificó. Me hizo sentir más ágil, más fuerte, más capaz.

Y sobre todo, me enseñó a moverme bien. A usar mi cuerpo de forma consciente, sin tensiones innecesarias, sin forzar.

Después de 3 meses, mi cuerpo cambió. No radicalmente. Pero sí notablemente.

Y lo más importante: me sentía mejor. Más fuerte. Más conectada conmigo misma.

Si no sabes qué ejercicio hacer en esta etapa, prueba pilates. Dale 2-3 meses. Y verás cómo tu cuerpo te lo agradece.

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